En detalle, el taller comenzó con una dinámica de 29 participantes, donde cada asistente compartió su experiencia, seguida de una reflexión colectiva sobre los ambientes educativos y el autocuidado. A través de preguntas claves, se discutió sobre prejuicios y juicios en la comunidad educativa, y cómo la bidireccionalidad contribuye a fortalecer el trabajo en equipo.
«Uno de los momentos más significativos fue la visualización de un video que emocionó a algunos de los participantes, al conectar las realidades de los niños y niñas con sus propias experiencias profesionales», recordó Salazar. «Este momento», continuó, «reflejó la importancia de crear ambientes respetuosos tanto para los estudiantes como para los equipos educativos en velar por el auto y co-cuidado de sus colaboradores».
Además, Salazar afirmó que «quise destacar que nuestra misión como institución no solo es brindar conocimientos técnicos, sino también inculcar valores como el respeto, el autocuidado y la empatía, que deben prevalecer a lo largo de la carrera laboral de nuestros y nuestras estudiantes. Estos principios son clave para crear entornos educativos saludables y respetuosos, tanto para los niños y niñas como para los equipos de trabajo». Para finalizar, manifestó: «agradezco profundamente la participación de quienes contribuyeron con sus experiencias y reflexiones, enriqueciendo el taller y dándonos impulso para seguir promoviendo una educación consciente y transformadora«.